Mejores Cosas que Hacer:
- 1. Chichén Itzá, 5 curiosidades sobre las ruinas de la ciudad maya
- 2. La pirámide de Kukulkan: un calendario de piedra
- 3. La leyenda de la serpiente emplumada
- 4. El gran cenote sagrado: un pozo de sacrificios
- 5. El Templo de los Guerreros y la estatua de Chaac Mool
- 6. El Caracol: el observatorio astronómico
Chichén Itzá, 5 curiosidades sobre las ruinas de la ciudad maya
Chichén Itzá es uno de los principales sitios arqueológicos de la península de Yucatán, en México.
Es una ciudad sagrada y un centro de peregrinación maya fundado por los Itza, los llamados magos del agua, en el siglo V d.C.
Es el testimonio de una de las culturas más fascinantes y enigmáticas que los mayas desarrollaron en el corazón de las densas selvas de Chiapas, Guatemala, Yucatán, Honduras y Belice.
Aquí hay cinco curiosidades que hacen de Chichén Itzá un destino imprescindible para cualquier viajero.
La pirámide de Kukulkan: un calendario de piedra
La estructura más icónica de Chichén Itzá es la Pirámide de Kukulkàn, conocida también como El Castillo. Esta pirámide escalonada no solo es una obra maestra arquitectónica, sino también un preciso calendario.
Cada lado de la pirámide tiene 91 escalones, que sumados a la plataforma superior hacen un total de 365, como los días del año.
Durante los equinoccios de primavera y otoño, el sol proyecta una sombra a lo largo de la escalera norte recreando la imagen de una serpiente emplumada que parece descender por la pirámide. El fenómeno de las luces y las sombras es un testimonio del extraordinario progreso de los mayas en arquitectura y astronomía.
La leyenda de la serpiente emplumada
La figura de la serpiente emplumada, Kukulkàn, es una de las deidades más importantes en la mitología maya. La pirámide de Kukulkàn en Chichén Itzá está dedicada a esta deidad, y en ocasión del equinoccio de primavera y de otoño el dios, identificado con la serpiente emplumada, desciende a la tierra.
Según la leyenda, Kukulkàn regresa al final de cada ciclo calendario para guiar al pueblo maya. Este mito refuerza la importancia espiritual y cultural de Chichén Itzá para los mayas.
El gran cenote sagrado: un pozo de sacrificios
Chichén Itzá alberga el famoso Cenote Sagrado, un enorme pozo natural que era utilizado por los mayas con fines religiosos.
Los arqueólogos han encontrado numerosos restos humanos y objetos preciosos como oro, jade y cerámicas en el fondo del cenote, lo que sugiere que fue utilizado para ofrendas a los dioses, en particular al dios de la lluvia, Chaac, y para sacrificios humanos.
Las víctimas eran guerreros, niños y muchachas arrojadas al fondo del cenote. En un lado de la orilla sur del pozo se construyeron plataformas de dos niveles, que quizás servían como asientos para aquellos que asistían a las ceremonias.
Junto a esto se pueden ver las ruinas de un edificio que fue adaptado a un baño de vapor o temazcal, donde se supone que las víctimas eran purificadas. Situada contra este edificio, otra plataforma se extiende más allá del borde del cenote, desde donde se habrían hecho las ofrendas.
El Templo de los Guerreros y la estatua de Chaac Mool
El Templo de los Guerreros es una estructura de 12 metros de altura y 40 de ancho. El templo central muestra relieves de guerreros, águilas y jaguares devorando corazones humanos, así como representaciones del dios Tlalchitonatiuh.
Es una de las estructuras más imponentes e importantes de Chichén Itzá y podría ser el único edificio maya del periodo clásico tardío conocido suficientemente grande para realmente grandes reuniones. El templo está constituido por cuatro plataformas, flanqueadas en los lados sur y oeste por 200 columnas redondas y cuadradas. Todas las columnas cuadradas están esculpidas en bajorelieve, con guerreros toltecas.
Lo curioso es que en el sótano del Templo de los Guerreros se conserva una estatua del dios Chaac Mool, que lleva un casco y un cinturón del cual cuelgan cabezas humanas.
El Caracol: el observatorio astronómico
El Caracol, o "caracol" en español, es una estructura circular que funcionaba como observatorio astronómico. Los mayas eran hábiles astrónomos y usaban el Caracol para observar los movimientos de las estrellas y los planetas.
Las ventanas del observatorio están alineadas con los puntos cardinales y los principales eventos astronómicos, como los solsticios y los equinoccios, demostrando el profundo conocimiento maya de la astronomía.